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  • Rehabilitación de una prótesis de rodilla o artroplastia

    Fisioterapia Adulto Mayor

    La osteortritis, afecta aproximadamente del 10% al 12% de los adultos. La fisioterapia en la rehabilitación de prótesis de rodilla mejora la movilidad articular y reducen el dolor. Posteriormente se debe llevar una buena alimentación, controlar favorablemente el peso, uso adecuado de medicamentos antiinflamatorios. Mas mujeres que hombres se someten a un reemplazo de rodilla y la mayoría de pacientes tienen entre 55 y 84 años. Con los avances tecnológicos se conocen 3 tipos de prótesis de rodilla. Este se ofrece al paciente según su peso, edad, sexo, anatomía, nivel de actividad física, historial médico y salud general del paciente. Se conocen las prótesis no restringidas que utilizan ligamentos y músculos para proporcionar estabilidad a la rodilla, es el más común. Las prótesis semirrestringidas que no dependen directamente de músculos ya que se necesita extirpar todos los ligamentos de la parte interna y las prótesis restringidas que cuyos ligamentos y músculos no pueden proporcionar estabilidad a la prótesis.

  • Hablemos del dolor de fisioterapia

    El dolor en el cuerpo no debe entenderse como un síntoma, sino como una alarma que nuestro organismo genera ante lo que entiende como una amenaza. A veces ocurre que esa amenaza no es real, porque no existe lesión ninguna, pero la información que los pacientes reciben de los profesionales sanitarios acaba bloqueando su capacidad de respuesta y aceptación de tratamientos que conllevan ejercicio terapéutico. Se trata de un error evaluativo del cerebro, en relación al estado de salud corporal.

    Ante ello, lo que debe hacer el profesional es buscar el origen y, si éste proviene de una lesión, “lo que hay que hacer es colaborar con el cuerpo en la reorganización del mismo, en la sanación del tejido”. Sin embargo, “si el organismo está evaluando amenazas cuando realmente no la hay, la solución no es tratar el dolor, sino modificar ese error de valoración de la amenaza, y eso se haría a través de la educación a la población, a cada paciente”.

  • Síndrome de hombros caídos: cómo corregir la postura de manera sencilla

    Más de allá de una postura que perjudica la espalda, el estómago, los brazos, el cuello… tras este síndrome también se puede encontrar algún complejo y una situación psicológica a tratar.

    Cuanto más nos encogemos y caminamos así, explica el quiropráctico Ata Pouramini, "más tiende nuestro cuerpo a permanecer en esta postura. El motivo es la gran flexibilidad y control sobre el resto del sistema músculo esquelético de la espinal dorsal. Al doblarse, provoca al curvatura del resto. Esta curvatura, a su vez, produce dolor o ciertas molestias que sólo se calman mientras sigamos encorvados, con los hombros caídos", cuenta. "Además de lumbalgia y dolor de cervicales, el síndrome de los hombros caídos resulta antiestético porque nos hace perder altura y estilo, además de mayor apariencia de volumen en el vientre. Al estirarnos, metemos barriga, y además, exhibimos una actitud menos cohibida, más poderosa", reseña.

    Para corregir esta postura, "tanto en reposo como en movimiento. Hay que procurar caminar erguidos, con los hombros en perpendicular a la cintura. Un ejercicio diseñado ad hoc para conseguirlo es caminar imaginando que se porta un vaso de agua lleno sobre la base del esternón y que hay que evitar que se derrame lo máxime posible de líquido.

  • Cuándo debes ponerte frío o calor en una lesión.

    Lesionarse es algo normal, ya sea por la práctica deportiva, ya sea por una caída, ya sea por la vida normal que solemos hacer. Siempre nos surgen dudes de si ponernos frío o calor al momento de pasarnos. Hoy te resolvemos esas duda, dependiendo del dolor que tengas, de la zona, y de lo que necesites para curarte lo antes posible y evitar. Ahora ya sabrás qué debes ponerte. El frío es para generar analgesia y frenar cualquier reacción de inflamación existente. Y el calor es para la elastificación del tejido, sobre todo del colágeno. Y, con la vasolidatación, aporte de sangre limpia y nutrientes a la zona afectada. .

    Cuándo debes ponerte frío o calor en una lesión.

    Tortícolis: calor, de 7 a 10 minutos.
    Tobillo: para cortar la inflamación, 10 minutos.
    Te haces daño en un dedo jugando al baloncesto: frío, durante 15 minutos.
    Te duele la cadera de una vieja lesión: calor, de 7 a 10 minutos.
    Una vez te operaron de la rodilla, has vuelto a hacer deporte, y te duele: frío, de 7 a 10 minutos.
    Te vas a la montaña, y de la mochila te duele la espalda: calor, unos diez minutos.
    Sales a correr y te duelen los talones: frío, 10 minutos aproximadamente.
    Te duele el tendón de Aquiles después de correr: frío también.
    Te duele el hombro después de una jornada laboral: te pones frío y pasadas varias horas, calor.
    Te duelen los riñones de estar muchas horas sentado al ordenador: calor.
    Te duele el codo después de jugar al pádel, te pones frío unos 10 minutos.

  • Eficacia del ejercicio acuático terapéutico frente a modalidades de fisioterapia.

    El dolor en zona lumbar de la columna vertebral, tiene una tasa de incidencia del 84% y la de lumbalgia crónica es del 23%. Las recomendaciones que se dan a nivel medico es el ejercicio terapéutico y diferentes modalidades de fisioterapia, estas pueden aliviar la intensidad de dolor y aliviar la discapacidad.

    La electroestimulación, la termoterapia y los rayos infrarrojos son modalidades que se puede aplicar a la hora de mejorar el dolor. Entre los múltiples ejercicios se recomienda la hidroterapia, esta puede beneficiar por la presión del agua, flotabilidad, densidad, capacidad térmica y conductividad. Se realizo un ensayo clínico durante un periodo de 3 meses con un periodo de seguimiento de 12 meses donde se comparo los efectos del ejercicio acuático y las modalidades terapéuticas de la fisioterapia para el dolor lumbar crónico.

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